En Silencio

En silencio. Nada más que en silencio. Lo que no fue y lo que tampoco será. La dificultad de continuar sin el sonido de tus ojos, de lo que tocábamos cuando ambos se juntaban. Quién va a decirte ahora lo que no quieres pensar pero te mueres de ganas por hacer. Que el hambre de vivir te lo llevas tú todo, que yo terminé lleno.

En silencio. Despacito. Sin que te enteres casi de que aún existo, aunque para ti siga estando presente en cualquier cosa. Incluso en las estúpidas. Pero alejándome, o al menos intentándolo, porque a veces volver es marcharse. Y cada vez un poco más. Y cada vez un poco menos. El tira y afloja que siempre estuvo presente en el pasado. Pero que ya no.

En silencio. Sin gritar mucho. Ahora que ya me había ido, vas y vuelves a contarme las razones por las que no fuimos, por las que no fuiste, por mi. Que no llevabas el manual en el bolsillo. Lo había dejado en el riesgo que tomé. Allí quedó. Lleno de lágrimas que no fui capaz de secarte cuando estaba a tiempo. Tranquila, se me hizo tarde.

En silencio. Sin el más mínimo ruido. Siendo tu misma. Siendo feliz. Sin prisa. Porque es lo que siempre quise para ti ,aunque creyeras que me empeñaba en tu tristeza. Que ahora la poseo yo, pero no te preocupes, que ya se irá. O no.

En silencio. Ese que se siente incómodo. Que no termina de terminar y así siempre. Como nunca. Esa manera en la que te vas y vuelves al mismo tiempo. En mi imaginación. La única que seguía en pie cuando los dos caíamos.

En silencio. Repitiéndonos lo que faltó. O lo que hubo demás. Aquellas conversaciones que terminé traicionando porque sostenías que mentía por amor y que tu, creías por la misma razón. Y así me llené de deudas. De las que no se arreglan, de las que te embargan.

En silencio. Contándome como te ha ido sin esto y sin dejar que yo pueda contarte como me ha ido a mí. Que adoraba tus ganas de querer sentirlo todo. Que yo ya lo sentía. Sin que lo supieras tu. Sin que lo supiera yo. Que estabas encantada de no haberme conocido del todo y ahora feliz por aún no conocerle a el. A ese que vaya a tener la suerte de compartir lo que yo no supe prestarte. Que culpa tendrá el de no saber lo que éramos.Yo entenderé cosas por ti. Por lo que te debo. Infinito.

Por volver donde alguien te quiere sin que vuelvas.

Alberto Rivas.

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